La biodiversidad mexicana tiene muchas caras, pero pocas son reconocidas como ajolote. El anfibio, endémico del Valle de México, se ha convertido en un símbolo nacional. Representa la renovación y la supervivencia, en un lugar que ha estado en una constante tranformación en diferentes ambitos durante siglos.

El ajolote (Ambystoma mexicanu), también conocido como “monstruo acuático”, es un anfibio que pertenece a la familia de las salamandras. Se distingue por la retención de sus características larvarias durante toda su vida de desarrollo, condición llamada neotenia. Es decir, este pequeño animal conserva su aleta dorsal parecida a un renacuajo durante toda su vida.